sábado, 24 de mayo de 2008

Desconectar a un paciente con muerte nerviosa, ¿es eutanasia?


El trasplante de órganos reabrió la discusión sobre la muerte encefálica en la ciencia

Fuentes medicas dijeron la semana pasada que la ciencia garantiza que el concepto de defunción nerviosa como muerte clínica es definitivo, y niegan que la donación de órganos fomente la eutanasia. Otros profesionales, en cambio, expresaron que la discusión no está resuelta y que urge una solución multidisciplinaria.

Explicaron que la muerte no es un momento sino un proceso. Según dicha opinión, el cese total y definitivo de las funciones encefálicas, esto es, del cerebro, cerebelo y tronco cerebral, es sinónimo de la defunción de la persona. Respecto a la donación, comentan que “el INCUCAI es el organismo responsable de que todo se realice según la ley”, y aclaran que no hay lugar para intereses económicos por como los trasplantes están diagramados, regulados y por su carácter gratuito.

Por otro lado, el médico legista Gustavo Mendel dijo que si se toma sólo la muerte encefálica, se descartan dos indicadores vitales del fin de la vida antes considerados: el cese respiratorio y cardiovascular. “La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard aceptó este concepto en 1968 y la Asamblea Médica Mundial la apoyó”, desarrolló Mendel. “Pero en 1990 el Consejo de Ética de Dinamarca lo rechazó porque la noción de muerte encefálica no toma al organismo del ser humano como un todo”, concluyó.

El médico Darío González, manifestó: “Siento que la muerte encefálica es la excusa para desocupar camas y conseguir donantes. Si por eso variaron el concepto original, no es científicamente aceptable”. Por su parte, el abogado Luis Herrero sostuvo que, además de la defunción encefálica, la ley considera la ausencia de respiración espontánea como otro indicador del fin de la vida. Urgió asimismo a las autoridades a encontrar una visión multidisciplinaria: “El Congreso debe sentarse a debatir con conciencia y no con intereses partidistas”.

Las dos posturas desarrolladas revelan posiciones encontradas. Está en manos de las instituciones nacionales e internacionales - y el debido apoyo de profesionales interdisciplinarios - rever ambas por la importancia del tema a tratar que, más allá de la donación de órganos – y la carga moral a la que se apela en estos asuntos –, la discusión pasa por una de las cuestiones más difíciles que se plantea el ser humano: la muerte y la vida.

Nota: (La información del artículo anterior es de fuente propia)