sábado, 4 de agosto de 2007

El despertar… ¿en un blog? Todo es posible.

Qué paradójico. Contrariamente a mi estilo, iniciaré la apertura de ConTexto con un artículo tipo ensayo, del que muchos se sustentan para argüir opiniones sin el debido sustento, típico de la calidad actual de la comunicación en general. Pero las paradojas tienen ese grado de misterio que a muchos nos gusta, que nos permite continuar por el camino sabiendo que “puede haber algo más que lo que nos muestran”.

El blog – ese sitio en Internet hijo no reconocido de la página web y los foros – es un medio naciente utilizado, en general, por personas que no tienen el poder económico, cultural, etc. para formar parte de la producción noticiosa y, en definitiva, comunicativa de los medios masivos de comunicación oficiales. Los que por nuestra labor tenemos “cierto” acceso a ellos, intentamos hacer oír nuestra visión y la de los que nos rodean. Es aquello a lo que llaman “alternativo”, que nuestro diccionario de la Real Academia define como “en actividades de cualquier género, especialmente culturales, que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados”(1) – no puedo evitar citar como corresponde –. Aspecto positivo: mayor producción de comunicación. Aspecto negativo: si esa mayor producción de comunicación no es acompañada por un aumento paralelo de la capacidad de generar mensajes, esto es, el valor de la comunicación, las formas, el contenido, etc., nos encontramos con un sin fin de mensajes de dudosa calidad, sin sustento y divorciado de las formas que puedan garantizar el correcto entendimiento de lo que se comunica. Ruido, en jerga coloquial.

Lejos estoy de las posiciones catalogadas como “puritanas” o “moralistas” – y menos de las autoritarias, con las que disiento totalmente –, aunque tampoco comparto que la libertad es “hacer lo que quiera” – podríamos llamar, “anarquistas”, sin ingresar en cuestiones de política partidaria, que no me interesa –. ¿De qué sirve la libertad si la utilizamos para el “lo que se me antoja”? Conlleva una enorme responsabilidad moverse en un sistema democrático, proteger el libre pensamiento y, aún así, darse cuenta que formamos parte de un todo, que existen reglas que hay que respetar para conseguir lo que deseamos. Los entes que destruyen son ínfimos, y prefieren actuar en una masa incomunicada para crear disputas, divisiones y alcanzar sus metas individuales a cualquier precio y sin ser vistos. ¿No lleva esto una relación directa con la libertad que vivimos todos los días?

Una paradoja más: inmersos en una sociedad que calificamos como “altamente comunicada”, en la que los medios masivos – periódicos, radio y televisión –, los medios emergentes – Internet: en algunas sociedad ya se consideran masivos; en la nuestra, tercer mundista, estamos a mucha distancia todavía –, lo que justamente brilla por su ausencia es una efectiva comunicación. Cuando queremos entendernos, si es que lo deseamos, no podemos. Particularmente la sociedad argentina es una colmena de antagonismos. Y tendríamos suerte si fuera una colmena. Las abejas poseen mejores herramientas biológicas y aptitudes culturales para confeccionar una comunicación efectiva. ¿En qué fallamos los humanos, con nuestro tan valorado intelecto?

Este espacio pretende abrir el diálogo y la comunicación entre nosotros. Mi humilde función es de disparador de ideas, acuerdos y acciones concretas. Querido lector: si espera encontrar en este blog un artículo de entretenimiento, esparcimiento, donde la razón pueda relajarse y ponerse a merced del divertimento, temo defraudarlo. Y no estoy en contra de ese material. Estoy en contra de que sea prácticamente el único que existe en los medios masivos de comunicación y en el 90% de los medios emergentes. Lo que espero es que ejercitemos la libertad con responsabilidad, opinemos con argumentos claros y sustentados, para realmente aportar comentarios constructivos. No eliminaré ninguno, siempre y cuando sea emitido desde la postura expuesta en la oración anterior, sea cual fuere su visión del mundo.

Así es como nace ConTexto, para desarrollar un periodismo que no es “La Verdad” o con un actuante que pretende conocer mejor el mundo que el resto, como muchos colegas – e improvisados – esgrimen desde medios mucho más poderosos. Este es el humilde trabajo de un obrero de la pluma que pretende volcar su mucho o poco conocimiento hacia los que deseen despertar del letargo en el que los han sumergido por imposición. Y los que ya están despiertos y leen esto, gracias por estar ahí. Los héroes solitarios que luchan contra el mundo son excelentes simbolismos de las epopeyas. El ser humano es un ser social, y nos necesitaremos para abrir todas las mentes que podamos. No llevamos la verdad a los demás, sino la técnica para despertar y encontrar su versión de la verdad. Y con los puntos de unión de cada visión, retomaremos ese camino de la real libertad del hombre.


(1) Diccionario de la Real Academia Española, Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.