viernes, 23 de noviembre de 2007

El deporte cambalache


A los saltos. La F1 se parece más a las miserias televisivas que a un deporte profesional.


A semanas de haber concluido el Mundial de Formula 1 -en el que se consagró campeón Kimi Räikkönen de Ferrari- todavía siguen los escándalos. Cual vedettes en los programas de "chimentos" argentinos, las escuderías continuan denunciado espionaje.

Primero fue Ferrari que acusó a McLaren-Mercedes de obtener información confidencial de sus autos y la Federación Internacional del Automóvil (FIA)  sancionó a favor de la escudería italiana. McLaren fue sancionada, perdió todos los puntos del Mundial de Constructores y una importante multa económica de 100 millones de dólares.

Ahora es la escudería anglo-alemana la que denuncia haber sufrido un doping técnico de parte de Renault. El diario online español Marca (www.marca.com) asegura que el informe presentado "afirma que 33 fichas con datos técnicos confidenciales de McLaren fueron copiadas en 11 disquetes en marzo de 2006 y posteriormente cargados en septiembre en un ordenador propiedad de Renault. Esas fichas contenían más de 780 diseños `revelando la integridad de los planos de los monoplazas de McLaren para 2006 y 2007´".

La agencia de noticias AFP agregó que el constructor francés despidió al ingeniero Phil Mackereth, que supuestamente habría actuado por su cuenta, sin el visto bueno de la escudería. "Mackereth fue contratado por Renault en septiembre de 2006 después de haber trabajado para McLaren", contextualizó. Renault deberá presentarse este 6 de diciembre ante la FIA para conocer la sanción.

Curiosamente, el escándalo se mueve en torno al piloto español Fernando Alonso, quien barajaba la posibilidad de volver a Renault, luego del caótico suceso con McLaren-Mercedes. Pero el peor escándalo es que los eventos deportivos no sólo no pueden ser disociados del mundo corporativo-económico, sino que, además, parecen ser esclavos de las mismas herramientas que les permitieron diseminarse por el globo.

¿Existe, en la actualidad, el deporte multitudinario? ¿O es un show más en la vidriera virtual dietética? Cuidado con ser devorados por el cambalache del siglo XXI.